Continuamos con los conceptos más sobresalientes de los reportajes realizados a jugadores de alto handicap, quienes nos brindaron a travéz de los mismos, valiosos comentarios sobre lo relacionado con el caballo de polo.

ALFONSO PIERES
Anuario Nº 11 1997.
No le echo a la manda un padrillo sin haberlo montado y solo con estar conforme por lo que el caballo es desde arriba. Creo que en la manada la afecta o mejora más a partir del padrillo.
Las yeguas por más que queramos nunca van a ser uniformes. Te lleva cuatro años tener una primera noción de lo que te está dando un padrillo, si te equivocaste ya tenés un montón de caballos que no sirven. Con respecto a tipo, busco lo que quieren todos. Caña corta, profundidad de costilla, buen anca, buena pata y muy exigente en cuanto a los aplomos. Creo que se ha ido agrandando un poco el caballo que juega en Palermo. Hoy lo que busco es que un caballo dé vuelta muy fácil. Hoy la velocidad en el juego es en dar vuelta antes que el otro. Creo que cuando consigas un equipo de polo montado con todos sus integrantes con caballos como históricamente se recomienda para que jueguen de nº3, te ganas todos los torneos. Tengo la idea de que antes la mayoría de los criadores buscaban un caballo puro, tipo polo y nada más, alguno más exquisito buscaba performance, campaña, etc. A partir de la Asociación de Criadores de Caballos de Polo, se nota en los criadores un interés marcado en querer incorporar caballos mejores y para eso hay que estudiar más los antecedentes.

HECTOR MERLOS
Anuario Nº 12 1998.
Creo que llegar a conocer y sentir la susceptibilidad de un caballo es muy importante. El tema es "sentir el caballo" cuando uno está encima de él, por eso es importantísimo poder montarlo.
Muchas veces uno cambia de opinión, sobre un caballo que de abajo se ve correcto y que al montarlo le encuentra defectos de movimientos. Esta descripción pinta la exigencia máxima que tendría frente a un padrillo que compre, además de su origen. La acción tendría que ser la que nosotros llamamos "pegada al suelo", o de acción baja que coincida con la correcta colocación de la cabeza. Hay caballos que de abajo tienen buenas condiciones de forma, pero que al trabajarlos tienen una acción demasiado "arriba", despegada del piso, alta. Eso no es bueno, porque estos animales saltan y colocan la cabeza muy arriba. Las características de un buen caballo, es como que tiene que haber un "prototipo", una "aerodinámica" que sea el común denominador en la búsqueda de un caballo. Cuanto más cerca esté de la "aerodinámica" habrá más posibilidades que el animal funcione bien. Si le agregas la expresión vigor de los ojos de la cabeza, más te acercas a lo lindo y a lo que pueda resultar bueno.
La experiencia dice que el caballo que es hijo de una buena yegua jugadora, es de los primeros que se destacan. El caballo debe ser bonito y para que esto ocurra, no tiene que ser muy grande. Un caballo de gran tamaño se desproporciona.
Me preocupa que sea entre 1,50 y 1,54mts. Ese es el tipo ideal. Cuando hablo de sensibilidad, me refiero a lo que nosotros llamamos "liviano". En esos animales sentís que son cracks cuando sujetas, los volcas y ellos arrancan con una fuerza impresionante, y tienen gran entusiasmo para entrar en las jugadas. Son caballos especiales, que se diferencian de los demás.

EDUARDO HEGUY
Anuario Nº 13 1999.
La caballada de la Argentina se esta seleccionando por aptitud o por corrección, que es lo que se busca ahora y además que sea prolijo y que tenga muy buena boca. Antes el juego era más abierto, más de corrido y ahora se controla la bocha mucho más. Necesitamos caballos más correctos. El nivel que se alcanzó en la Argentina es excelente, pero están viniendo muchos caballos de gran categoría desde EEUU, Inglaterra, Australia y Nueva Zelanda.
Cada temporada que pasa la exigencia es mayor. No podes ir a jugar a Palermo con un caballo regular porque te pisan. Con respecto a la altura depende mucho de las posiciones en las que se jueguen. Con los caballos más chicos lo que se facilita mucho es que están más pegados al piso y también tenés la bocha mas cerca. Pero en Palermo o en las canchas más grandes, a veces los más chiquitos, si bien son más ágiles, a la larga, no tienen la misma potencia que los más grandes.
El ideal tiene que ser chico, muy compacto, y con mucha fuerza. Si el caballo es muy alto es más lento en la corta, galopeadores y se hace más difícil pegarle a la bocha.
Con respecto a embocaduras, los caballos de Palermo diría que un 95% juegan con levantador. Para que juegue con freno tiene que ser un caballo muy especial. A la velocidad que jugamos es muy difícil que aguante la boca por los tirones ó por jugadas bruscas..

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