Producción
Equina, Departamento de Producción Animal, Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional
de Río Cuarto. (5800) Río Cuarto, ARGENTINA.
(llosinno@ayv.unrc.edu.ar)
Introducción
Al domesticar los caballos unos 5000 años atrás,
el hombre limitó sus migraciones en busca de
alimento durante las diferentes estaciones y comenzó
a dirigir su reproducción. Hay evidencias que
demuestran que algunos pueblos de Asia Menor, alrededor
del 2.500 A.C., manejaban manadas de cría y castraban
a los machos que no reunían las condiciones requeridas
como reproductores por lo que, la biotecnología
reproductiva, aun empíricamente utilizada no
es una herramienta nueva en la relacion del hombre con
los animales.
Uno de los objetivos de la biotecnología aplicada
a la reproducción es aumentar la eficiencia reproductiva,
por ejemplo, el número de crías obtenidas
por animal en un período de tiempo. Pequeños
incrementos en la eficiencia reproductiva se traducen
en un enorme impacto sobre los índices de producción.
La primera gestación exitosa de un equino clonado
se encuentra al momento de escribir este articulo con
mas de 60 dias de desarrollo y después de mas
de 200 transferencias de ovocitos procesados por transferencia
nuclear y numerosas preñeces tempranas perdidas.
Este es tal vez el resultado mas relevante a nivel científico
publicado en el ultimo Simposio Internacional de Reproduccion
Equina, celebrado recientemente en Colorado, USA. La
inducción farmacológica de la lactancia
en yeguas no paridas, mejora en la eficiencia y aplicaciones
de la producción de embriones por ICSI, el uso
de potrancas de un año como donantes de embriones
y avances en el estudio de la capacitacion del espermatozoide
a nivel molecular son también algunos de los
resultados más interesantes de este encuentro.
Mas allá de los avances cientificos este articulo
resume las principales biotecnologias de la reproduccion
equina con aplicación y resultados en sistemas
de producción.
Inseminación
artificial
Si bien existen referencias anecdóticas, los
antecedentes históricos de la IA (inseminacion
artificial) antes del siglo XVII resultan confusos y
poco confiables. El primer reporte de un nacimiento
producto de IA es atribuido al monje italiano Lázaro
Spallanzzani, quien en 1779, logró a través
de una inseminación instrumental, fecundar una
perra y obtener una camada de cachorros. Pero no fue
hasta comienzos de este siglo que la IA comenzó
a considerarse como una técnica de gran proyección
en la producción animal. En contraste con la
rápida aceptación de la IA en otras especies,
en particular los bovinos, en los equinos el número
de animales en programas de inseminación ha crecido
muy lentamente. Hay varias razones que explican este
fenómeno. Una de ellas ha sido la actitud conservadora
de muchos criadores, quizás influenciados por
la política de una de las razas mas difundidas
y económicamente importante en el mundo, la Sangre
Pura de Carrera (SPC), que no permite hasta hoy, el
uso de la IA y TE (transferencia de embriones). El temor
al fraude, especialmente con animales de alto valor,
ha sido durante años una de las razones esgrimidas
por los criadores que no aceptaban la IA, pero el uso
de las pruebas de paternidad a través de sus
marcadores genéticos previa a la inscripción
definitiva de un producto ha sido determinante en las
nuevas regulaciones, a tal punto que en la actualidad,
la mayoría de las razas puras han incorporado
estas técnicas de manera obligatoria para la
identificación definitiva de los animales registrados.
Es en la década de los ’80, con la aparición
y rápida incorporación a los sistemas
productivos de la ultrasonografía y las transferencias
embrionarias donde la IA tiene realmente un crecimiento
expansivo con el importante respaldo de los criadores
de caballos deportivos, en especial trotadores, de salto
y polo.
El interés en el uso de la IA se ha incrementado
en los últimos años debido al riesgo de
la transmisión de enfermedades venéreas
por medio de la monta natural y a los riesgos que esta
implica en padrillos y/o yeguas de alto valor económico.
Además, permite utilizar mas eficientemente padrillos
viejos o con trastornos musculo-esqueléticos,
cubrir un mayor número de yeguas con una mínima
cantidad de saltos y reducir los costos operativos.
Los índices de preñez con cualquiera de
los sistemas de IA utilizados (semen fresco, refrigerado
o congelado) se han incrementado recientemente lo suficiente
como para dar márgenes de confiabilidad comercialmente
aceptables. Esta técnica registra actualmente
un crecimiento expansivo a nivel internacional, con
cientos de miles de yeguas inseminadas cada año.
Inseminación artificial con semen fresco:
Básicamente consiste en recolectar y evaluar
el eyaculado, dividirlo en dosis que contengan como
mínimo 500 millones de espermatozoides con motilidad
progresiva e inseminar a las yeguas 30 a 90 minutos
post-recolección. Este sistema es ideal para
padrillos que deban servir 2 ó mas yeguas por
día en plena temporada, con problemas musculo-esqueléticos,
o para trabajar con grupos de yeguas con sincronización
de las ovulaciones. Con un eyaculado promedio, se pueden
inseminar entre 5 y 10 yeguas y los índices de
preñez son iguales o levemente superiores (10
%) a la monta natural .
Inseminación artificial con semen refrigerado:
Este sistema es muy dependiente de la calidad y respuesta
seminal de cada padrillo a los cambios térmicos,
pero ofrece mas variantes de manejo. En términos
generales, el semen puede refrigerarse a 4°-5°C
por 24 a 48 hs., pero hay reportes de aceptables índices
de preñez aún despues de 80 horas, utilizando
diluyentes especiales, respetando una curva de descenso
térmico y mantenimiento de la temperatura. La
logística es importante en la implementación
de este sistema dado que requiere de una buena sincronización
entre el manejo de la/s yegua/s a inseminar y la recoleción
y envío del semen. Los resultados son muy variables
entre padrillos, pero respetando los protocolos e inseminando
con semen refrigerado durante 24 horas y como máximo
24 hs previas a la ovulación, los índices
son muy semejantes a la monta natural. Es uno de los
sistemas de mayor crecimiento en la actualidad, permitiendo
inclusive el envío de semen entre diferentes
continentes, especialmente de aquellos padrillos a los
cuales, debido a características propias de sus
espermatozoides, no es posible congelarles semen, al
menos por los métodos convencionales desarrollados
hasta el presente.
Inseminación artificial con semen congelado:
desde el primer reporte hecho por Barker y Gandier en
1957, hasta la década del ’80, el impacto
de este método en los sistemas de producción
de equinos fue muy leve en occidente. Actualmente, se
calcula que mas de 10.000 yeguas son inseminadas anualmente
en Europa y mas de 350.000 en China.. Existen en la
actualidad mas de 20 protocolos para criopreservar semen
equino, que utilizan diferentes curvas térmicas,
diluyentes, envases, descongelación, etc. Las
tasas de preñez por ciclo son muy variables,
y resulta muy difícil comparar los distintos
procedimientos. Algunas de las ventajas de la IA con
semen congelado son 1) Es mucho mas económico,
práctico, y seguro transportar un termo con Nitrógeno
líquido con grandes cantidades de dosis para
inseminar cientos de yeguas que un padrillo, 2) reducción
de los costos de servicios, transporte de las yeguas,
seguros, stress, riesgo de contraer enfermedades, accidentes
en yeguas con cría al pie, etc. 3) La "estación
reproductiva" del padrillo puede continuar mientras
éste se encuentra participando en torneos, concursos,
exposiciones, convaleciendo de enfermedades, o eventualmente,
años después de su muerte, 4) Reducción
del uso de padrillos genéticamente inferiores,
5) conservación y accesibilidad de semen de padrillos
genéticamente superiores, 6) preservación
del semen en Nitrógeno líquido (-196 C)
por un número indefinido de años.
Muchas de las "desventajas" corrientemente
expresadas acerca del uso de semen congelado, son en
general producto de información incompleta sobre
el tema y no inherentes a la técnica en sí,
sino a su administración, reglamentaciones y
dogmas. De todos modos, existe una considerable variación
entre padrillos respecto a la capacidad de sus espermatozoides
para sobrevivir intactos a temperaturas bajo cero. Las
tasas de preñez reportadas varían entre
0 y 70 % , pero en la mayoria de los padrillos oscila
entre 20 a 40 % de preñez por ciclo, resultados
que a pesar de ser bajos son, en general, considerados
como aceptables hasta el momento.
Transferencia embrionaria: En términos
generales, la técnica de transferencias embrionarias
se refiere al procedimiento por el cual se recolecta
un embrión (por un método no-quirúrgico
a través de un lavaje uterino) de una yegua donante
inseminada o servida, 6 a 9 días post-ovulación,
y se transfiere (de manera quirúrgica o no quirúrgica)
al útero de otra yegua receptora sincronizada
previamente.
W. Heape publico el primer reporte de una transferencia
embrionaria exitosa -en conejos- en el año 1891,
mientras que recien en 1974, Oguri y Tsutsumi fueron
los primeros en reportar una preñez por TE en
equinos. Según los datos disponibles, en Argentina
los primeros ensayos con TE en equinos se realizaron
a fines de la década del ’80, y los primeros
reportes y registros de centros comerciales, comenzaron
durante la temporada de 1989, básicamente sobre
yeguas de Polo. En la actualidad se encuentran operando
al menos seis centros de TE y el número de donantes
ha crecido sostenidamente hasta un total aproximado
de 300 yeguas, con 40 padrillos en programa y mas de
600 receptoras preñadas por temporada.
Las transferencias embrionarias tienen el potencial
de aumentar la eficiencia reproductiva de la especie,
pero es conveniente remarcar sus limitaciones, dado
que a veces las expectativas puestas sobre ellas han
sido infundadas. Las principales indicaciones incluyen:
1) aumentar el número de potrillos por año
en yeguas seleccionadas, 2) producir potrillos de yeguas
en competición, 3) producir potrillos en yeguas
que no puedan gestar por problemas no reproductivos,
por ejemplo fracturas de pelvis, etc. Bajo condiciones
ideales (donantes, receptoras, padrillos fértiles
y personal capacitado), se puede esperar una tasa de
recuperación de embriones del 50 a 80 % y una
tasa de transferencias exitosas del 50 a 80 %, lo que
determinaría un porcentaje de preñez total
del 25 al 65 % . Por ésta técnica es posible
obtener, en promedio, 4 ó mas potrillos por año
hijos de la misma yegua, pero existen evidencias en
Argentina de una yegua de polo de la que se obtuvieron
10 preñeces en la misma temporada reproductiva.
Embriones refrigerados: Este sistema
reduce la presión de sincronización sobre
las receptoras ampliando el margen de días para
la transferencia. Los resultados obtenidos con embriones
refrigerados por 12 a 30 hs. en medio y recipientes
especiales son semejantes a los transferidos directamente
y en varios países es una práctica rutinaria.
Embriones Congelados: El primer nacimiento
de un potrillo producto de un embrión equino
criopreservado a –196° C fue reportado en
1983. Si bien hay algunos resultados promisorios en
nuestro pais, ésta técnica no ha alcanzado
el nivel de desarrollo y difusión que tiene,
por ejemplo, en bovinos.
Embriones Vitrificados: La vitrificación
es una variante de la criopreservación en la
que se utilizan altas concentraciones de crioprotectores
que evitan la formación de cristales que son
deletéreos para los embriones y en general los
protocolos utilizan curvas de descenso térmico
muy bruscas que no necesitan maquinas congeladoras especiales,
lo que disminuye notablemente los costos operativos
de esta tecnica. Hochi y col. en 1994 reportaron la
primera preñez en equinos luego de transferir
embriones vitrificados.
Transferencia intratubárica:
Esta técnica, también llamada GIFT (Gamete
Intrafallopian Transfer), consiste en recolectar oocitos
de los folículos de una yegua donante, en general
por aspiración intrafolicular guiada por ecografia
y transferirlos al oviducto de una yegua receptora junto
con una dosis minima de espermatozoides, a la cual también
se han aspirado sus folículos. McKinnon, en 1987,
reportó el primer nacimiento de un portillo obtenido
por esta técnica y actualmente se aplica comercialmente.
Inyección intracitoplasmática
de espermatozoides (ICSI): Es una variante
de la Fertilizacion "in vitro" en la que el
oocito maduro recibe un espermatozoide en su citoplasma
inyectado por medio de una micropipeta conectada a un
micromanipulador. Desarrollada en 1992 para tratar problemas
de infertilidad en hombres, esta técnica ha tenido
un impacto tan grande que actualmente al menos un tercio
de las gestaciones producto de reproducción asistida
en humanos son obtenidas por este sistema. En 1987 se
reporto el nacimiento del primer potrillo obtenido por
ICSI, con oocitos maduros recuperados de ovarios de
una yegua post-mortem. En marzo de 1998, McKinnon y
col. en Australia, comunicaron el nacimiento de un potrillo
también obtenido por ICSI, pero con oocitos maduros
aspirados de una yegua, transportados refrigerados 200
km al laboratorio de la Universidad, fertilizados y
mantenidos "in vitro", luego transportados
nuevamente a una clínica y transferidos al oviducto
de una receptora. En junio del mismo año, investigadores
de la Universidad de Louisiana reportaron el nacimiento
de 2 potrancas producto de oocitos inmaduros colectados
por aspiración transvaginal de yeguas preñadas,
madurados "in vitro", fertilizados por ICSI
y transferidos quirúrgicamente a una receptora
.
Sexado de espermatozoides: Utilizando
una técnica que detecta diferencias en el contenido
de ADN, se pueden separar espermatozoides que contienen
el cromosoma X ó Y. El 6 de agosto de 1998 nacio
la primera cría equina producto de espermatozoides
sexados y a la fecha hay numerosos reportes de nacimientos
de potrancas sexadas. Argentina es uno de los pocos
países en los cuales esta técnica se encuentra
en pleno desarrollo en equinos y bovinos.
Conclusiones: La eficiencia reproductiva
en los equinos se ha beneficiado en los últimos
años por la aplicación de biotecnologías
como la inseminación artificial y la transferencia
de embriones que alcanzaron gran difusión e impacto
en aquellos sistemas productivos que aprobaron y reglamentaron
su uso. Un buen ejemplo de esto son los caballos de
Polo dónde yeguas de alta performance después
de terminar la temporada de competición pasan
como donadoras a centros de transferencia embriones.
De esta manera se han podido obtener múltiples
descendientes de yeguas jugadoras sin interrumpir su
carrera deportiva. La criopreservación de semen
en equinos es hoy en día una herramienta disponible
que permite aprovechar todas sus ventajas con un potencial
de uso que se ve limitado por las reglamentaciones de
algunas asociaciones de criadores que prohiben su uso.
Hasta el momento solamente algunas razas de caballos
deportivos están aprovechando las ventajas de
ésta biotecnología que permite maximizar
la difusión y comercialización de calidad
genética a un bajo costo y preservar la genética
de los caballos superiores.
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