Rinoneumonitis,
Herpes Virus Equino 1, Virus del Aborto Equino, sinonimia
de una seria amenaza en la cría de caballos deportivos.
La
infección por Herpes virus equino 1 (HVE-1) es
endémica en las poblaciones equinas del mundo
y puede manifestarse como enfermedad respiratoria, abortos,
muertes perinatales y cuadros neurológicos. Este
virus presenta la particularidad de inducir infecciones
latentes (silenciosas) en los equinos y mediante este
mecanismo se perpetua en la naturaleza; aproximadamente
el 50% de los caballos mayores de un año de edad
se encuentran infectados en forma "silenciosa".
Factores estresantes como traslados, cambios "sociales"
y/o climáticos, hacinamiento, calidad alimenticia
deficiente, entre otros, pueden desencadenar la reactivación
del virus latente con una gran multiplicación
viral en el epitelio respiratorio y posterior diseminación
por contacto directo a otros equinos susceptibles en
el grupo. Si esta situación se produce en un
grupo de yeguas en avanzado estado de gestación
la consecuencia puede ser el aborto epizoótico,
donde un alto porcentaje de yeguas pierde la gestación
en un corto período de tiempo, cuadro conocido
como "tormenta de abortos" (abortion storms).
El aborto epizoótico por HVE-1 es la manifestación
clínica mas desbastadora de la infección
por este virus, siendo graves también, el síndrome
de mortalidad perinatal en potrillos y la mieloencefalopatía.
El riesgo de diseminación del virus en una población
es alto, la epidemia puede expandirse rápidamente
y ocasionar un gran número de casos clínicos.
Una infección puede originarse:
- A partir de virus endógeno reactivado de su
estado "silencioso" en un equino latentemente
infectado.
- Por contagio, a partir de un caballo activamente infectado
que libera virus en sus secreciones nasofaríngeas.
- Del feto, las membranas fetales o las secreciones
del tracto reproductivo de la yegua inmediatamente después
del aborto.
Hay evidencia de que el virus puede diseminarse entre
caballos ubicados a corta distancia (entre potreros,
establos, etc.), mediante aerosoles originados por resoplidos
y tos de caballos activamente infectados. Asimismo,
la transmisión del virus puede ocurrir a través
de las manos, botas, ropa, agua o alimentos contaminados.
Se ha descripto también la transmisión
iatrogénica a través del uso de instrumental
de diagnóstico (endoscopios) incorrectamente
desinfectado.
Generalmente, los potrillos sufren su primera infección
antes del año de vida, eliminando gran cantidad
de virus en sus secreciones nasales durante el período
febril y hasta por 14 días. Los síntomas
respiratorios en la primo infección aparecen
entre 3 y 6 días después de la exposición
natural y consisten en fiebre, leucopenia, anorexia,
depresión, descarga nasal serosa acompañada
de rinitis, faringitis, tos y ocasionalmente infarto
de los linfonódulos retrofaríngeos y mandibulares.
En animales adultos, previamente infectados, la hipertemia
y la descarga nasal son mínimas y pasajeras,
con una significativa reducción del virus excretado,
siendo generalmente asintomáticas.
El aborto puede producirse entre los 7 y 11 meses de
gestación y ocurre entre 7 días y varios
meses después de la infección respiratoria.
La yegua no presenta signos premonitorios y no quedan
secuelas. En el feto abortado pueden observarse ictericia,
petequias, edema subcutáneo y pulmonar, esplecnomegalia
y focos necróticos blanquecinos en hígado.
El diagnóstico etiológico se realiza mediante
el aislamiento viral a partir de órganos (timo,
pulmón e hígado) del potrillo abortado.
La muerte perinatal ocurre cuando la infección
fetal tiene lugar muy cerca de la fecha de parto, el
potrillo nace vivo pero con un severo daño hepático,
pulmonar, linforreticular y adrenal. La muerte se produce
por neumonitis fulminante antes de los 8 días
de vida.
Los enfermedad neurológica (mieloencefalopatía),
síndrome poco frecuente, se presenta alrededor
de 2 semanas después de la exposición
natural y es la consecuencia del depósito de
complejos inmunes (virus-anticuerpos) en los vasos sanguíneos
del sistema nervioso central, por lo que son mas proclives
a presentar este cuadro los caballos inmunes por exposiciones
previas al virus.
Este artículo provee recomendaciones prácticas
basadas en los conocimientos actuales para ser utilizadas
como guía en la reducción del impacto
económico de la infección por HVE-1 y
consisten en:
1) Reducir la incidencia y la severidad clínica
de la enfermedad en equinos expuestos al virus
2) Delimitar la diseminación del virus hacia
otros equinos susceptibles durante un brote.
La implementación combinada de un estricto programa
de vacunación profiláctica y adecuadas
prácticas de manejo, han dado como resultado
la disminución significativa de las nefastas
consecuencias de la infección por HVE-1. La vacunación
es un elemento importante en la prevención de
la enfermedad epizoótica por HVE-1 pero no el
único. Es importante destacar que, con las vacunas
actualmente disponibles, la vacunación es un
complemento y bajo ninguna circunstancia reemplaza las
"buenas prácticas de manejo".
El Dr George Allen, investigador de la Universidad de
Kentucky y experto de la Organización Internacional
de Epizootias, ha descripto las medidas de prevención
con el acrónimo "SISS" (segregation,
isolation, subdivisión and stress reduction)
y las de control con el acrónimo "DISH"
(desinfection, isolation, submission, higienic).
A continuación se detallan las prácticas
de manejo recomendadas para la prevención de
las enfermedades epizoóticas producidas por HVE-1
y también las establecidas para limitar la diseminación
de la enfermedad hacia otros grupos de equinos en caso
de brote.
Prevención:
- Separación de las yeguas preñadas de
otras categorías de equinos principalmente potrillos
y caballos recién ingresados al establecimiento.
- Aislamiento de las yeguas que ingresan, incluyendo
las que reingresan luego del servicio en otro establecimiento,
ventas etc. por un período no inferior a 3 semanas.
- Subdivisión de las yeguas preñadas en
pequeños grupos, físicamente separados
de acuerdo a su edad de gestación. Cada grupo
debe mantenerse como una unidad cerrada hasta que todas
las yeguas hayan parido. No mezclar yeguas primíparas
con yeguas "viejas".
- Aplicación de un estricto programa de vacunación
en todas las yeguas preñadas. Una práctica
errónea, frecuentemente implementada, es la vacunación
selectiva de las yeguas con preñez "valiosa"
dejando otras del mismo grupo sin vacunar.
- Evitar condiciones estresantes minimizando aquellas
acciones que ocasionan estrés fisiológico
en la yegua, tales como, cambios en la estructura social
establecida, transporte prolongado, cambios de establecimiento,
exposición a inclemencias climáticas y
destetes abruptos masivos.
Las acciones recomendadas para "contener"
la diseminación de la infección ante un
brote de abortos por HVE-1 se basan en estrictas medidas
de higiene y cuarentena y consisten en:
- Desinfección de las áreas contaminadas
por fluidos originados en fetos abortados y su placenta.
Si el feto abortado es encontrado en un box, la cama
debe rociarse con desinfectantes fenólicos o
iodóforos e incinerarse. El box debe ser higienizado
y desinfectado exhaustivamente.
- Suministro de muestras clínicas (incluyendo
el feto) al laboratorio de diagnóstico inmediatamente.
El diagnóstico etiológico determinará
la necesidad de continuar o no con las medidas de contención.
- Aislamiento físico de la yegua abortada de
otras yeguas preñadas incluyendo las del grupo
original. La yegua que abortó por HVE-1 no deberá
entrar en contacto con yeguas preñadas por lo
menos por 2 meses y para ser servida nuevamente deberá
esperarse el 2do celo post-aborto.
- El grupo de yeguas en contacto debe subdividirse en
grupos mas pequeños, tanto como las instalaciones
lo permitan.
- El movimiento de equinos desde y hacia el establecimiento
debe interrumpirse hasta 1 mes después de que
todas las yeguas hayan parido.
- Implementación de procedimientos higiénicos
adecuados, diferente personal, limpieza, desinfección,
particularmente evitando la exposición de otras
yeguas preñadas al feto abortado, sus membranas
y fluidos.
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