1Produccion
Equina, Universidad Nacional de Río Cuarto (jaguilar@ayv.unrc.edu.ar),
2CEPIDEM, Fac. Cs. Medicas, Universidad Nacional de
Córdoba (carlos@dqb.fcq.unc.edu.ar)
Actualmente
somos testigos de una verdadera revolución del
conocimiento y observamos el entusiasmo con que científicos
y expertos anuncian la identificación de nuevos
genes, nuevas mutaciones genéticas que provocan
enfermedades, animales transgénicos creados por
el hombre, etc. Pero ¿qué significan realmente
de estos términos tan complejos? ¿Cuan
cerca están de nuestra realidad? ¿Para
que podrían servirnos?.
Especulamos sobre su importancia cuando observamos el
interés que prestan a estos asuntos los países
desarrollados. Desde hace algunos años un consorcio
internacional de laboratorios estatales y privados han
aportado cifras de dinero siderales (aproximadamente
7000 millones de dólares) para que un grupo de
científicos lleve adelante uno de los proyectos
más ambiciosos de este siglo. Dicho proyecto
fue la elucidación de los genes humanos (Proyecto
Genoma Humano). En 1999 el presidente de EEUU anunció
que tal emprendimiento estaba casi concluido y que debido
a su enorme impacto esa información no podía
ser patrimonio de un empresa o un país, y en
consecuencia, formaba parte del patrimonio de la humanidad
y fue publicado el primer borrador del genoma humano.
Paralelamente, desde mediados de los 90 se desarrolla
el proyecto denominado International Equine Gene MappingWorkshop,
el cual progresa inexorablemente a través de
la colaboración de un consorcio de laboratorios
de países como EEUU, Francia, Inglaterra Japón
y Australia. Hasta el momento se ha publicado la primera
parte del mapeo genómico equino y se espera que
la segunda parte este finalizada en el curso de este
año.
Pero, ¿por qué nos interesa conocer los
genes de una especie como la equina?, ¿por qué
tanta expectativa dinero y esfuerzo invertido?. Básicamente
porque el conocimiento de los genes de los animales,
y en este caso del caballo tiene una aplicación
inmediata que puede modificar sustancialmente la producción
equina. Es decir la información de los genes
correctamente interpretada por personal científico
es... dinero. Alvin Toffler (pensador, investigador
y comunicador social) sostenía que la historia
económica de la humanidad podía dividirse
en tres eras, la primera fue la de la agricultura y
la escritura, la segunda fue la era del capital y la
industria, y la actual es la era de la información
y el conocimiento. Concretamente, conocer los genes
equinos podría permitirle al productor saber,
por ejemplo, si un padrillo es portador de una enfermedad
genética y que, sin el correcto manejo de apareamiento,
puede trasmitir a toda su progenie, el comportamiento
de sus espermatozoides frente a la criopreservación
(congelacion), la probabilidad de ovulaciones múltiples
o respuesta a la superovulación en yeguas, la
identificación de variables génicas asociadas
con la fertilidad en padrillos, etc. (Murray,J.D. Horse
genomics and Reproduction, VIII International Symposium
on Equine Reproduction, Ft. Collins, USA, Julio, 2002)
Todas las características de un organismo están
dictaminadas por los genes y el efecto del entorno en
el cual el animal se desarrolla. Los genes determinan
desde el color de pelo, altura, color de ojos, hasta
la tendencia y/o la manifestación de enfermedades
de todo tipo. Los genes son porciones de una molécula
cuyo nombre químico es Ácido Desoxirribonucleico
o ADN y que poseen actividad y están contenidos
en cada núcleo de nuestras células. La
estructura del ADN puede graficarse como dos hebras
o cintas enfrentadas y encastradas una frente a otra,
semejante a lo que sucede con un cierre a cremallera
(ver figura). En un cierre a cremallera los dientes
que se encastran son todos iguales, pero para el ADN
estos "dientes" llamados nucleótidos,
son cuatro tipos diferentes de moléculas y se
las conoce como: adenina (A), citosina (C), guanina
(G) y timina (T). En el núcleo de cada célula
humana hay alrededor de 3 billones de nucleótidos
formando cada hebra de ADN. La combinación de
estos "dientes" o nucleótidos, es decir
la disposición lineal de ellos genera una secuencia
por ejemplo ATTTGTGTCCATGCGACTCTCACGC. Leer el ADN es
conocer dicha secuencia, para el ejemplo sería
saber que primero es G luego A etc... Y en esa secuencia
se encuentra la información que sostiene la enorme
diversidad de la vida, es decir el ADN de una orquídea
tiene los mismos cuatro nucleótidos (A, T, C,
G) que el ADN de un ser humano, un colibrí o
un caballo. Sólo varía su secuencia lineal.
Cada célula viviente posee una maquinaria bioquímica
para "leer" esta secuencia de nucleótidos
del ADN, y luego de un complejo procesamiento traducirla
hasta formar otra molécula cuyo nombre químico
es "proteínas". En términos
simples podemos decir que un gen es una porción
de ADN que se traduce a una proteína. Así
la maquinaria bioquímica empleando la información
contenida en el ADN es capaz de sintetizar miles de
proteínas diferentes dependiendo la secuencia
de nucleótidos que tenga el ADN que le sirvió
de molde. Luego de haber leído toda la secuencia
del ADN humano (genoma humano) y traducido por métodos
bioinformáticos, se ha logrado predecir alrededor
de 30.000 proteínas distintas (es decir 30.000
genes). Las proteínas a su vez realizan las tareas
bioquímicas básicas que sostienen la vida.
Son los 30.000 genes contenidos en cada una de nuestras
células que bajo el efecto ambiental hacen que
seamos quienes somos. En líneas generales podemos
decir la diferencia que vemos entre un ser humano y
un colibrí es precisamente que tienen diferentes
genes (es decir diferentes secuencias de ADN), lo que
determina consecuentemente: diferentes proteínas.
Ahora, entre dos especies diferentes (por ejemplo humanos
y colibríes) hay mas diferencia de genes que
dentro de la misma especie. Y dentro de la misma especie
hay más diferencia entre individuos no emparentados
que entre parientes, y cuanto más cercano sea
este parentesco menores serán estas diferencias
genéticas.
Caber aclarar que existen porciones de ADN que también
son denominadas genes y que no conducen a la formación
de proteínas, y para agravar la complejidad del
tema existen genes que conducen a mas de una proteína.
Mediante análisis genéticos los criadores
de caballos, podrían planear de manera correcta
los servicios y evitar la transmisión de los
genes defectuosos a la siguiente generación.
Este tipo análisis, por su certeza y utilidad,
es una poderosa herramienta de diagnóstico y
selección para mejorar y depurar la razas de
caballos, y constituye un análisis excluyente
para el ingreso a las mas prestigiosas sociedades americanas
y europeas de criadores.
Las aplicaciones estrictamente practicas que nos brinda
el conocimiento del ADN y que actualmente podemos utilizar
en la producción equina son básicamente
dos:
1) la determinación de paternidad y 2) la detección
de animales portadores de enfermedades genéticas
y la predicción del color del pelaje del animal.
Las enfermedades genéticas que actualmente se
pueden diagnosticar son tres: a) Síndrome de
Inmunodeficiencia Combinada Severa (SCID), b) Parálisis
Periódica Hypercalémica (HYPP) y c) Sindrome
Letal del Potrillo Overo Blanco (SLPOB).
Que se está haciendo concretamente?
El Centro Piloto de Detección de Errores Metabólicos,
CEPIDEM, laboratorio que depende de la Facultad de Ciencias
Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba,
ofrece el servicio de determinación de SCID y
en breve HYPP y SLPOB. Creemos que el contar con las
herramientas de detección de estas enfermedades
hereditarias en equinos podría favorecer a los
criadores en programas de mejoramiento genético
Le ha tomado a la ciencia mucho esfuerzo descifrar los
mecanismos por el cual una pequeña alteración
de alguno de los componentes celulares conduce a una
determinada enfermedad. Estos conocimientos son poderosas
herramientas disponibles para ser usadas, y de esa forma
ponernos a la par del mundo de vanguardia, que con conciencia
del enorme potencial de estas herramientas las usan
para mantener y acrecentar su liderazgo.
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