Con solo ver la silueta uno ya descubre que es uno de los fieles exponentes de la familia Heguy, y sin duda el más parecido a su padre, Alberto Pedro.
Esa similitud también se traslada a la cancha a la hora de salir a jugar, y su aporte como letal goleador es uno de los pilares que le ha permitido a Indios Chapaleufú II disfrutar de casi dos décadas entre los equipos más importantes en Palermo; incluso con los títulos de 1996, 1999 y 2000.
Desde su debut en Abierto Argentino, allá por 1985, "Pepe" Heguy ha sumado 295 goles, con algo destacable sólo dos de esos tantos fueron de penal, para marcar el resto siempre fue necesario escaparse de la marca de algún rival.
Para conocer más afondo las características de Alberto Heguy (h.), y enmarcado en las entrevistas que fomenta la Asociación Argentina de Criadores de Caballos de Polo, fue que José María Azumendi mantuvo esta charla con él. José María Azumendi ¿Realizás algún training especial con los caballos?
Alberto Heguy (h.) -
Me gusta montarlo yo al caballo y que el petisero se encargue de darle de comer, de bañarlo...
En lo posible los monto a la tarde casi todas los días, e incluso según la ocasión también los vareo.
Me gusta sentir de arriba como está el caballo, y siempre el día anterior a los partidos o los taqueo o los monto o les doy un poquito de aire yo.
Soy de montar casi todas las tardes. Juego bastantes prácticas, aunque en esos casos nunca lo hago muy fuerte porque me gusta que lleguen con fuerza a los partidos.
Creo que monto mas a los caballos yo que el resto de los jugadores del equipo, que les dejan un poco mas de vareo a los petiseros.

¿Qué tipos de caballo buscas?
No puedo jugar un caballo que no tenga buena boca. Si no tiene una boca de lujo, directamente no me gusta el caballo.
Siempre me mandan caballos para probar -"este para jugar de No. 1 es buenísimo, es un avión"-, pero yo quiero un caballo que sirva para jugar de No. 3, y después yo lo uso para jugar de No. 1.
No me gusta un caballo donde no me pueda parar con la bocha y que cualquier rebote que surja no pueda tomar la línea enseguida.
Por eso busco siempre primero una muy buena boca y después que se acomode a mi tipo de juego, que no soy un jugador bruto, ni de jugar a los golpes y que soy de una contextura física liviana.
Me gusta el caballo chiquito ya que me queda mucho más cerca y más cómodo para pegarle a la bocha.
Creo que la velocidad es fundamental, aunque me arreglo con caballos que pueden ser no tan veloces e incluso juego en Palermo con caballos que a otros jugadores no les permitiría desarrollar su juego.
Además casi nunca paro a los caballos a cero, siempre los tengo en movimiento y les saco unos kilómetros más que el resto de los jugadores, con una equitación a mi entender bastante buena.
Ultimamente me ha tocado montar caballos tan cómodos, tan fáciles y petisos, que me subo a un caballo alto y me queda el taco corto o me queda incómodo para pegarle a la bocha.
Obviamente que hay excepciones y si tengo un caballo alto, que tiene una boca impresionante y es ligero, me subo igual.

Tus caballos generalmente no se golpean, ¿es para que no tomen miedo?
Ocurre que no soy un No. 1 clásico de esos que pasaban de atrás.
Mi juego va con ganar en la vuelta, con anticipar, y una vez que uno se escapa adelante es muy difícil que lo puedan alcanzar.
Además, ni mis caballos, ni yo tenemos la potencia para pasar de atrás a los back de ahora que son muy firmes con caballos muy potentes, y a los que nunca los voy a pasar con la bocha desde atrás, aunque tenga un mejor caballo.
Muchas veces veo gente que desgasta a los caballos con sujetadas muy bruscas o con pechazos muy fuertes, y la mayoría de las veces son cosas inútiles que terminan acobardando a los caballos.
Las consecuencias generalmente no tardan en llegar y después de una o dos temporadas ya se ven yeguas que se paran en los throw-in o que no quieren arrancar. Por eso pienso que es fundamental para el caballo fomentarle la confianza y hasta prefiero no pararlos a cero, para que el arranque en una jugada sea lo más natural posible.

¿De los caballos que jugás, cuantos son de tu cría y cuantos son comprados?

La última temporada me paso una cosa increíble y es que 6 de los 7 caballos que jugué en Palermo eran de mi cría o de la de casa, ya sea de mi padre o de mi hermano Eduardo, y además eran Polo Argentino.
Esto en general es muy raro, pero es consecuencia de un trabajo de organización que encaré de manera seria los últimos cuatro años.
Antes de eso como estudiaba y no jugaba al polo afuera, no contaba con la plata necesaria como para invertir demasiado, y apenas tenía dos yeguas en la manada y sacaba tres embriones por año.
Después que me recibí, hace unos 9 ó 10 diez años, comencé a viajar mas y a invertir en la manada, eso me permitió dar este giro. Hace dos años comencé a jugar las primeras yeguas de mi cría, y hoy, de los 15 caballos que tengo jugando en Buenos Aires, 12 son de mi cría o de casa.

¿Cómo orientas tu cría, tenés muchas yeguas, un padrillo importante, sacas embriones ... ?
Ahora tengo 30 yeguas de cría donde hay de todo un poco. Yeguas compradas, yeguas que jugaron Palermo, yeguas que me gusta la familia y otras que eran nuevas me gustaban y se rompieron.
También saco de 20 a 25 embriones por año de las yeguas buenas, lo cual es algo que voy a seguir haciendo ya que en la última temporada, 7 de los 15 caballos que tuve en Buenos Aires, eran de trasplante embrionario y anduvieron muy bien.
Además, en esto del trasplante embrionario se da que después de 10 años de pruebas, ya detecté cuales son las yeguas que me dan buenos productos y cuales, a pesar de ser o haber sido muy buenos ejemplares para jugar al polo, no rinden para la cría.
Por eso la clave está en sacarle embriones a la yegua que da bien y no a la que fue buena jugadora.
Igualmente ahora uno puede mandar sus yeguas buenas a sacar embriones, con el padrillo de uno. En esto creo que hemos aprendido con respecto a lo que fue el inicio del trasplante embrionario donde no había padrillos probados, ni demasiados padrillos para probar. Uno mandaba sus yeguas y no tenía mas que tres padrillos para elegir.
En cambio ahora yo tengo padrillos puros y Polo Argentino con los que mando a mis yeguas, y en estos últimos tiempos el que más me gusta como rindió es el Polo Nevadito, del que si bien tengo productos de no mas de cuatro años ya los mande a domar, son muy buenos y en la última exposición saque Gran Campeona Hembra y el Mejor Manejo, en la Rural.

¿Usas otros padrillos?
Como padrillos también utilizo al Sol, que es propio hermano de la Luna, esa yegua extraordinaria de Gonzalo Pieres, y que me dio unos productos bárbaros, y también tengo a Ultrasonido, que estuvo cerca de ganar la Triple Corona, ganó el Jockey Club, la Polla de Potrillos y salió segundo en el Nacional, pero después en el haras se lo querían sacar de encima porque para carrera no daba muy bien.
Con ellos tres yo me arreglo, aunque reconozco que esto se logró después de varios años de ir probando, seleccionando y aprendiendo a conocer que padrillos daban bien y cuales no.
Así les paso a todos, y con el trasplante embrionario es mucho más fácil probar, ya que por ejemplo al Polo Nevadito, después de jugarlo en Palermo le sacamos mas de 50 crías por año, lo cual como prueba es impresionante con respecto a lo que se hacía antes.

¿En la elección final preferís un padrillo puro o uno de polo?
Prefiero un padrillo de polo, sin dudarlo.
Por experiencia, todo lo último que mandé a domar me demuestra que es mejor asi, y que hoy en dia es mejor un padrillo de polo que uno puro.

¿Cómo manejas el tema de la doma?
Personalmente respeto todos los sistemas, porque la verdad es que en alguna medida todos me han dado resultado.
Varios de los últimos los ha domado papá a su manera, sin bocado, apenas con un filetito, y después los mejores se los mando a Sergio Fernández, que es un domador que tenemos en el campo, y que practica la típica doma del campo que es la que a mi mejor me ha resultado.
Tarda aproximadamente un año, pero los hace trabajar con el ganado, pasa los potros por debajo de los bolleros, los tiene todo el dia trabajando y me los entrega realmente hechos. No se asustan de nada, salen jugando al otro dia, y los arranco con bocado, ya que a mí la tirada de boca no me gusta mucho. Me parece una crueldad para lo fino que son los caballos que estamos criando.
Una vez más reconozco que hay excepciones, pero tirar de la boca no esta dentro de mis preferencias.

¿En el comienzo usas bocado?
Arrancan con bocado, los doman con freno y ni bien me los pasan les limo las muelas, para que no se vayan a pellizcar, y los paso enseguida a levantador, porque no me gusta el freno; prefiero manejar todo con bridón.
Además nunca pude manejar un caballo con freno, y en Palermo es algo muy excepcional ver a un caballos con freno.

¿Sos perfeccionista con los caballos?
Si soy obsesivo. Si me entregan un caballo y no para y recula bien, me puedo pasar hasta dos horas diarias hasta corregirlo.
Ocurre que si no me resulta cómodo en esa etapa, tampoco me va a resultar cómodo a la hora de jugarlo, y si no lo corrijo en su momento después no lo voy a poder hacer más.
Como no tengo piloto, sólo Pablo Nagore y un petisero me dan una mano, siempre los ando yo a los caballos y me gusta darles todo el tiempo del mundo. No los apuro, prefiero que aprendan las cosas despacio pero bien.
Después de un buen tiempo jugando en Chapaleufú, llevo a los mejores a Buenos Aires, pero los juego media temporada.
Si tienen cuatro años y pintan bien van a Bs. As., pero juegan solo prácticas, y si ya están en los cinco años los juego en Indios-Tortugas y se vuelven al campo.
Todo esto es para acostumbrarlos al Club Los Indios, a los boxes, al viaje a Bs. As., pero todo lo más tranquilo posible; porque ya me paso en épocas donde se me rompieron varios caballos buenos, que termine apurando a los caballos nuevos, y si tenés una yegua muy buena generalmente también tiene mucho genio y en el apuro siempre estan en el limite de rayarse.
Apurar los caballos es precisamente el problema que más se observa en la Argentina, con un número impresionante de productos que impresionaban muy bien y por no darles su tiempo se malogran.

En los últimos años, y principalmente en el alto handicap, se observa que se utilizan dos caballos por chukker y no solo uno como antes, ¿porqué pensas que se da esto?

Personalmente estoy en contra de esta nueva costumbre, cuando se lo aplica como método sistemático, porque el dia que necesitas que el caballo juegue los siete minutos, resulta que se desacostumbro. No sabe de que se trata.
El caballo no tendría que estar tan cansado como para no poder terminar el chukker.
Lo positivo del cambio es cuando uno comienza a sentir los signos del cansancio, porque seguir desgastándolo impide la recuperación posterior de ese mismo caballo.
Por eso si noto que el caballo esta bien lo utilizo todo el chukker y si no me aguantó, me preocupa saber que es lo que le pasa.
Una vez más hay excepciones como puede ser un dia de 40 grados de calor o hay yeguas que tienen 17 ó 18 años, que uno ya de entrada sabe que no puede meterlas los siete minutos.
Lo que no comparto es el cambio de caballo como sistema, porque después no se te da el foul a favor o la jugada que precisas para poder cambiar y ves que esos jugadores terminan el chukker al galope.

¿Cómo vez el trabajo que está realizando la AACCP y qué te gustaría mejorar?
Pienso que el trabajo que se viene realizando es estupendo, principalmente en lo que hace a la recopilación de datos. Hoy en dia todos los polistas, gracias a ese trabajo saben que sangres y que padrillos son los que dan.
El nivel de las exposiciones es excepcional con caballos bien presentados, con muy buena boca y bien domados.
En todo esto estoy muy conforme con el manejo de la AACCP.
Lo que me pareció apresurado en algunas temporadas, fue la entrega de algunos premios en Palermo, lo cual es una responsabilidad del jurado que seleccionó en esos años.
En esto va una aclaración: en esos años las yeguas que ganaron no son de una calidad discutible, todo lo contrario son fueras de serie, pero esa temporada no habían llegado ni a semifinales, ni a la final de Palermo. Obviamente, como eran de tanta calidad al año siguiente o a los dos años volvieron a ganar el premio, y eso aumenta la sensación de que se apuraron en entregar un premio por el cual esas yeguas podían esperar y conseguirlo acumulando más méritos como es jugar dos o hasta tres chukkers de una semi o una final de Palermo.

¿Qué consejo le darías a los jugadores nuevos y a todos aquellos que quieren jugar un polo mejor?
Comprar caballos buenos para los jugadores nuevos está muy difícil, porque hay muchos jugadores con patrones que pagan buen precio por las yeguas de calidad; por eso uno ve muchos jugadores montados con caballos de su cría, pero para hacerlo lo mejor es seguir todos los pasos.
Hoy está la genética como para que las cosas salgan bastante bien de entrada, y se puede conseguir un buen padrillo. Pero para que todo salga bien hay que cumplir con todo y no errarle en el trabajo en el campo, en el domador, en el piloto que se elige y principalmente no apurarse para conseguir un resultado inmediato.
No hace falta armar una organización gigante. Porque cuanto más grande es la organización más se complican las cosas para sacar caballos buenos. Un buen número es tener 10 caballos nuevos por año, y aplicar una gran frialdad a la hora de descartar. Si a los dos meses que lo entregó el domador las cosas no caminan, no importa de quien es hija esa yegua, no perdamos más el tiempo y dediquemos más tiempo a los que si tienen futuro.
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